lunes, 4 de noviembre de 2013

Txantxarreka echa a andar tras la colaboración con el Ayuntamiento

«He visto la casa y he pensado en entrar... ¿qué hacéis?», pregunta una joven. Ainhoa Unzueta y Lander Arretxea le explican que es el gaztetxe Txantxarreka, que están empezando, y le muestran la tabla de la pared donde va tomando cuerpo el calendario de actividades. «Euskaraz badakizu?», quiere saber Lander. «No, solo unas palabras. Soy de Valencia. Quiero hacer circo para niños y busco un espacio». El joven le pide el e-mail y la invita a la reunión de hoy.

Mientras el componente del grupo de comunicación habla con la visitante valenciana -«¿puedo ver la casa?», pregunta curiosa, y Lander le anima a conocer todos los rincones-, la trabajadora del grupo de organización explica que también se les han unido un chico madrileño y una gallega. «El madrileño sale con nosotros de parranda», cuenta.

En la entrada del edificio Villa Alegría, en el nº22 del paseo de Heriz, en el Antiguo, se pueden ver algunos cuadros que han quedado de la exposición fotográfica de dos jóvenes del barrio, una txalaparta, pequeñas torres de sillas... Aquí han acogido monólogos, proyecciones de documentales, charlas, un concierto acústico... Al subir las escaleras, nos topamos con una pequeña puerta que nos recuerda los primeros pasos en la ikastola. Toques de la guardería que fue Villa Alegría antes de quedarse vacía. Entre risas, Ainhoa comenta que han intentado cambiar un poco la imagen, quitando las pegatinas...

En el piso de arriba hay varias salas, una pequeña biblioteca -ya han comenzado a traer libros-, una cocina, un baño y dos espacios más grandes que se pueden separar o juntar, ideales para reuniones.

La que ha conducido el proceso junto con el Ayuntamiento ha sido la gazte asanblada, pero participan muchos agentes, como Antiguoko Dantza Taldea, Auskalo, Ernai o GKK. También hay que tener en cuenta la gente que viene con proyectos personales.

Volvemos a bajar las escaleras para visitar el jardín, en cuyo garaje se guarda el barco de los Piratas de Donostia y para cuya huerta están recogiendo semillas y plantas.

Mediante la cesión de Villa Alegría, el Gobierno municipal ha dado respuesta a una antigua demanda de la juventud: disponer de espacios propios para llevar a cabo, de forma autogestionada, iniciativas de carácter social y cultural.

Ver web de Txantxarreka

En las reuniónes del gaztetxe participan más de 40 personas. «Hasta ahora no se ha hecho nada y la gente está con ganas». Los grupos de la oposición reprobaron en el pleno de ayer a la concejala de Juventud Naiara Sampedro por ceder Villa Alegría a «un grupo afín», pero los jóvenes aclaran que «esto es muy amplio». Quieren darle vida al barrio y cuanto más plural sea el proyecto, mejor. Ejemplo de ello son todos los agentes que se adhirieron a la movilización que se realizó ayer en el Boulevard para defender los espacios autogestionados: Amarako Gazteak, Añorgako Gazte Asanblada, Auskalo Astialdi Taldea, Letaman Gaztetxea, Aieteko Gazte Biltzarra, Gazte Komunisten Kolektiboa...

Estos jóvenes también acudieron al pleno, aprovisionados de banderas y carteles, que entregaron a los concejales cuando terminó la votación de la moción. PSE, PP y PNV acusaron a Sampedro de «falta de transparencia y participación», «falta de cultura» o «clientelismo político», críticas a las que respondió el mismo alcalde, Juan Karlos Izagirre, mostrando todo su apoyo a la concejala de Juventud.

«No sé si habrá habido en este Ayuntamiento un proceso con mayor información que este», destacó. «Naiara Sampedro os invitó a una reunión donde estuvieron Elhuyar, los jóvenes, todos los agentes. Pero no acudisteis», les replicó. Terminó animando a los jóvenes y también a Naiara Sampedro a seguir trabajando así.

Nuevas relaciones

Los chavales del Antiguo no querían un espacio solo para desarrollar sus actividades; veían que en el barrio había muchos agentes, pero que no trabajaban juntos. «Las cuadrillas eran cerradas y pensamos que un espacio así mezclaría a la gente y activaría a los jóvenes. Pensamos que ese ambiente crearía nuevas relaciones entre agentes, grupos y asociaciones y que nacerían nuevos proyectos», expresa Lander Arretxea.

En cuanto al funcionamiento, han creado cuatro grupos: Comunicación, Organización, Mantenimiento y Financiación. Cada uno de ellos lleva a la reunión las propuestas que recoge. Si alguien quiere organizar algo realiza la propuesta y los grupos de trabajo se coordinan para ofrecerle lo que necesita. La actividad no debe ser lucrativa y tiene que hacer una aportación al barrio.

Txantxarreka tiene como antecedente a Xolot Gaztetxea, que existió hace 20 años. Los participantes de Xolot han dado una charla en Txantxarreka y han recopilado fotos.

«En Euskal Herria hay muchos jóvenes en nuestra misma situación. En Donostia se le ha encontrado una solución y haremos todo lo que esté en nuestras manos para que funcione», garantizan.